Mi padre me ha traído en su coche porque el mío todavía no sirve. Cuando llegué a la oficina, encontré a Ignacio platicando por teléfono con su novia. Le llamé la atención porque no podemos usar el teléfono para asuntos personales mientras trbajamos. Se molestó, claro. Me llamó "Gilipollas", siendo ésta la primera vez en mi vida que alguien me llama así. La conversación fue algo así:
- No te enojes, vos sabés lo que no se debe hacer en el trabajo (por mi naturaleza neuro-histriónico-pendejoide, nótese que además del acento español de Ignacio también imito de vez en cuando otros acentos: el salvadoreño de Shirley, el uruguayo de Esme y, sobre todo, el cubano de Belmaris).
-No es necesario que utilices ese tono de voz conmigo, tú y yop estamos al mismo nivel.
-No estoy hablando de niveles, sólo te recuerdo que...
-Me cago! A mí no me recuerdes nada hombre!
(Me reí, para bajarle de tono al asunto, continuó él)
-Eres el tío más gilipollas de este restaurant
(Me reí mucho más, intenté decirle que era la primera vez que me llamaban así pero salió al área del dine in)
A continuación proseguí con mi trabajo como de costumbre... asigné una nueva caja registradora, verifiqué los tiempos de las comidas y las bebidas y cuando me disponía a comenzar el inventario se me acercó y me dijo:
-Queréis que os deje más cambio?
-Cómo de qué? No hay cambio o qué?
-Yo sólo decía... pos checa para que me digas
-Pos dime... yo aún no verifico el safe, no sé qué nos hace falta... mejor tú dim...
-Os habéis quedado sin pezetas!!! Os habéis quedado sin cambio!!! Joder!!!
Y ya así... yo luego me reí mucho y él también y lo empujé jugando y como que no le gustó y luego se fue y me quedé con la pelirroja de Carmen y la amable Tere... luego vine a la oficinita a escribir lo que acababa de pasar. Más o menos así se pasan mis días en Los Angeles.
Sunday, July 12, 2009
Subscribe to:
Post Comments (Atom)
1 comment:
no me cae bien ese pendejo.
Post a Comment